martes, 5 de junio de 2012

¿PARA QUÉ SIRVEN LAS CEJAS?


Un buen día Rodrigo se despertó. Estiró los brazos y después de bostezar llamó a su mamá. Llamó y llamó pero no le contestó.

Llamó después a su tato. Llamó y llamó, pero no le contestó.

Qué raro, pensó ¿Será que no me oyen?

Fue al baño, pero estaba aún un poco dormido y no se dio cuenta de que… ¡No tenía cara ni cuerpo!

Se lavó la no cara con las no manos y bajó las escaleras.

Tomó un vaso de leche y se fue, comiendo una galleta.

Su perro abrió los ojos, sorprendido, cuando lo vio pasar ¡Pero bueno, un gorro volando! ¡Una bufanda volando! ¡Una GALLETA volando! Ummm...

Cuando llegó al colegio, sus compañeros le empezaron a quitar todo lo que llevaba puesto.

¿Pero qué hace este gorro volando? Lo colgaré, dijo Cristina.

¿Pero qué hace esta chaqueta volando? La colgaré, dijo Jorge.

¿Pero qué hace esta mochila volando? La pondré en su sitio, dijo Iván.

Rodrigo se enfadó mucho. Pero bueno ¿Qué pasa hoy? ¿Es que acaso no me veis?

Pues claro que no le veían.

Se acercó al espejo de la clase y él no estaba, solamente aparecían dos cejas fruncidas… No entendía nada de lo que estaba pasando…

Y entonces empezó a recordar…

El día anterior se había enfadado un montón, mucho más de lo normal.

Se había enfadado con la profe Elena por ponerle deberes.

Se había enfadado con su mejor amigo, Carlos, por no pasarle el balón en el recreo.

Se había enfadado con Clara, por jugar con un juguete que quería él.

Se había enfadado con su hermano por no hacerle caso.

Se había enfadado con su mamá por darle de cenar cosas que no le gustaban mucho.

¿Y qué puedo hacer ahora? Se preguntó.

Entonces pensó que no quería estar enfadado, y decidió pedir perdón a sus amiguitos, a sus maestros, a su mamá y a su tato. Y a medida que iba pidiendo perdón, le iba apareciendo todo de nuevo: La boca sonriente, los ojos alegres, las orejas, la cabeza, las manos, las piernas…

Así que tuvo una seria conversación con las cejas, que sólo sirven para estar enfadadas.

Cejas, tenéis que encontrar otra cosa que hacer… no podéis estar todo el día enfadadas.

Niños y niñas, ¡ayudad a las cejas! No saben hacer otra cosa que enfadarse… Y ya no quieren estar enfadadas.

¿Se os ocurre algo?

María: Reír Zaira: Hacer cosquillas Adrián: Acariciar a su perrito Noelia: Ser amable Mario: Ir al circo Celia: Tratar bien a los compañeros Andrea: No pegar a nadie Izan: Ir al zoo Laia: Dar paseos en bici Daría: Querer a los profes Sandra: Concentrarse Alejandro: Ir al bosque Héctor: Jugar y dejar jugar Pablo: Ver en la tele el programa que más nos gusta...

Y así, ayudadas por los niños y niñas de 5 años del Cole Ángel Abia de Venta de Baños, las cejas no volvieron a enfadarse nunca, nunca, nunca.

4 comentarios:

  1. Este es un cuento que han pensado y compartido los niños y niñas de 5 años del colegio Ángel Abia de Venta de Baños. Ayudados por su maestra Elena nos lo han hecho llegar.
    ¡¡Y nos encanta!!
    Muchísimas gracias!!!

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  2. Rodrigo? Sin cara ni cuerpo? Me da escalofríos... -_-U

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    1. No te preocupes, hombre, que sólo era porque estaba enfadado...
      ¡¡A sonreír se ha dicho!!

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  3. A mí también me ha encantado, y no sólo porque sea la mamá de uno de los niños que ha participado en el cuento, sino por la moraleja del mismo, muy bien Izan ¡ole mi niño!

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