sábado, 27 de octubre de 2012

MICRORRELATO DEL OTOÑO CON LOS ALUMNOS/AS DE 1º DE PRIMARIA DEL FRANCISCO ARGOS

Ana, la tutora de 1º de Primaria del colegio Francisco Argos, quiso que contásemos y trabajásemos  un microrrelato con sus alumnos/as y elegimos el del otoño.
Analizamos entre todos la ilustración, el texto y finalmente, sus alumnos/as inventaron una historia muy interesante, que su profesora os va a contar.
Agradezco a Ana, la tutora, la invitación a su clase para trabajar los microrrelatos y a Carmen e Irene, su interés por conocer la experiencia.

4 comentarios:

  1. Los niños de primero del Francisco Argos queremos dar las gracias a la profe Eva por adentrarnos en este mundo de los microrrelatos. Lo pasamos muy bien y nos encantó. En los próximos días escribiremos el cuento.

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    1. ¡Ánimo! Estamos deseando escuchar vuestras fantásticas historias.

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  2. ¡Hola a todos/as! Como ya sabeis el pasado viernes estuvimos trabajando la ilustración del otoño con la profe Eva y este es el cuento que surgió. Espero que os guste.

    LOLA EL ÁRBOL DEL OTOÑO

    Érase una vez un árbol que se llamaba Lola que vivía en un campo junto a un río. Lola era un árbol de tamaño mediano y tenía unos colores especiales: marrón, naranja, rojo.
    Lo que más le gustaba era mirar los animales, ver a la gente, oir a los pájaros y que ellos hiciesen una casa sobre sus ramas, ver los peces saltar en el río, ver el sol...
    Sin embargo, no le gustaba que los pájaros carpinteros le hiciesen daño, que el campo estuviese sucio y los animales se quedasen enganchandos, que hubiese incendios, que le tirasen pelotas o le arrancasen sus ramas.
    Un día estando en el campo se encontró todo sucio.Empezó a mirar por todos los lados y se preguntó quién había hecho ese desastre, quién había pintado los ásboles de marrón y naranja.Lola se dió cuenta de que había llegado el otoño. A Lola no le gustó nada porque estaba todo sucio, porque se le cayeron las hojas y tenía miedo que le cortasen.
    De repente apareció un perro dálmata que estaba oliéndola, que estaba jugando con los palos. El perro empezó a excavar y a arañar a Lola.
    Esto no le gustó y Lola se puso enfadada y triste. Entoncés el perro se fue y el árbol se puso contenta.
    Lola se dió cuenta que estaba sola y cuando el perro volvió se puso contenta porque vió que el perro podía ser su amigo y ya no estaba ni triste ni sola.
    A partir de entonces Lola fue generosa.


    Este es el cuento que mis niños se inventaron a partir del análisis de la ilustración. La experiencia me gustó mucho y lo vamos a continuar trabajando en el aula. Ya os iré contando más aventuras.
    Un saludo

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  3. Muchas gracias a Ana y a sus niños/as por compartir conmigo su imaginación y creatividad.
    Seguro que a lo largo de este año, vamos a crear muchísimas historias.

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