sábado, 3 de noviembre de 2012

DON MARRÓN, EL ÁRBOL DE OTOÑO

En mi clase de 5 años, después de analizar el texto y la ilustración, entre todos inventamos este cuento. Para hacer esta historia, decidimos que la primera frase del microrrelato debería aparecer en el medio de ella.

DON MARRÓN, EL ÁRBOL DE OTOÑO

Érase una vez un árbol muy grande y con muchos colores: marrones, rojo, amarillo y naranja. Ese árbol tenía unas ramas muy largas y muy grandes. Tenía unas ramas con forma de ojos, el pelo eran las ramas de arriba, la nariz era el tronco y la boca era una hoja.
El árbol era muy alegre, cantarín , pero a veces se ponía triste y se enfadaba cuando no jugaban con él.
Lo que más le gustaba era: tener hojas, que los niños se escondiesen detrás de él cuando jugaban al escondite y que los pájaros se posasen en sus ramas y cantasen.
Don Marrón, que así se llamaba el árbol, vivía en un parque. Ese parque tenía columpios, un balancín y dos toboganes, uno pequeño, para los pequeños y uno grande. También había muchos árboles a su lado.
Desde donde él estaba, veía a los niños contentos y por eso él estaba siempre contento.
A Don Marrón no le gustaba nada cuando los niños arrancaban sus hojas y mucho menos cuando veía a los niños pegarse.

Un día, sin darse cuenta porque se lo estaba pasando muy bien , llegó al parque el OTOÑO y sin darse cuenta, se quedó sin hojas y entonces muy enfadado dijo:
-¿ Quién ha pintado de marrón y naranja los árboles? 
- ¿ Quién nos ha quitado las hojas?
Entonces Don Ramón se enfadó muchísimo más, cuando miró al suelo y vio que todas las hojas estaban ahí abajo.
De repente apareció un perro que se llamaba Socio y empezó a jugar alrededor de él. Buscaba y rebuscaba algo entre las hojas. Por fin  encontró un hueso muy grande y se puso muy contento.
Entonces Don Marrón también se empezó a poner contento porque aunque no tenía hojas en las ramas, se dio cuenta que, sus hojas servían para formar montones para que los niños jugasen con ellas, saltasen y los perros escondiesen sus huesos. Y supo que en el otoño también se pueden hacer cosas muy divertidas
Y colorín colorado, este cuento del otoño se ha acabado.

1 comentario:

  1. Gracias por encontrar otro oficio a Don Marrón. ¡¡Qué contento se ha puesto!!
    De aquí puede salir un trabalenguas considerable
    ;-))

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