lunes, 3 de diciembre de 2012

EL ARBORICO DE OTOÑO EN VILLAMURIEL


El viernes 30 de noviembre pasamos una tarde de lo más agradable y creativa en la Biblioteca de Villamuriel (sesión organizada por la Diputación de Palencia).
A través de las ilustraciones de nuestro libro de micros, fuimos dando forma a un cuento. Ya sabéis que todo vale, cada idea es bien recibida, así que sí podemos decir que entre todos inventamos este cuento. Esperamos que os guste.



JUNIOR, EL ARBORICO DE OTOÑO

Érase una vez un árbol de otoño. Tenía las ramas enormes, los ojos grandes y tristes, la nariz larga y la boca pequeña y marrón. Lo que más le gustaba era quedarse quietecito para poder escuchar todas las palabras que el viento trae. También le gustaba las cosquillas que las ardillas le hacen cuando trepan a sus ramas. Le gustaba jugar al fútbol y balancear sus ramas. pero lo que más le gustaba era que llegase el otoño.
Un día cuando se despertó Junior se quedó perplejo.
¿Quién ha pintado de marrón y naranja? ¿Quién me ha dejado sin nada que hacer? ¿Han sido los niños desde sus colegios? ¿Y ahora qué hago? ¡Otra cosa no sé!
Junior era un árbol sabio, muy observador y un poco viejo. Como no era muy sociable, a veces se ponía muy triste porque siempre estaba solo. No le gustaban los animales ni que se le cayeran las hojas.
Este árbol no vivía en una isleta, ni en una plaza de un pueblo. Ni siquiera cerca de una casa donde iban a celebrar las navidades. Nuestro árbol vivía en un bosque.
Allí había otros árboles, pero él era el único en su especie. En ese bosque olía a pino, eso era maravilloso. Pero construyeron una carretera y empezaron a pasar muchos coches y a tirar basura.
Un día apareció un buitre, se posó en su rama y la rompió. ¡Pobre Arborico! Le habían pintado entero y encima se le partió una rama.
También pasó por allí Caperucita Roja, pero no le hizo mucho caso.
Hasta que llegó Socio, nuestro perro preferido.
Socio se acercó a Junior y jugó con sus hojas. Entonces se dio cuenta de que tenía las patas manchadas de marrón y naranja. ¡Había sido él!
- Tú has pintado todo, ¿y ahora qué hago?
Socio le explicó que sólo quería adornarle, quería que estuviera guapo y quería jugar con él. Junior, el Arborico de Otoño se dio cuenta de que los animales son buenos y de que Socio sólo quería ser su amigo, así que se puso muy muy contento y
colorín colorado,


¡otro micro se ha acabado!

1 comentario:

  1. De nuevo la imaginación y creatividad de los niños, nos sorprenden.

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