sábado, 1 de junio de 2013

Microrrelatos en el aula de tres años del colegio Ángel Abia.

Socio busca a sus amigos

Érase una vez un perro que se llamaba Socio. Socio tenía manchas blancas y negras, era grande y tenía una cola muy larga.
A Socio le gustaba mucho chupar huesos, chuparse un dedo, dormir, comer, pero sin duda, lo que más le gustaba era jugar al escondite con sus cinco amigos.
Un día Socio y sus amigos decidieron jugar al escondite. A Socio le tocó quedar y sus amigos le dijeron " sólo puedes contar hasta tres, porque si cuentas más seguro que nunca nos encontrarás". Así que Socio ladró tres veces y empezó su aventura para encontrar a sus amigos, que seguro se habían escondido muy bien.
Lo primero que hizo es buscar por un bosque, en el que había árboles, un poco de nieve y a lo lejos se veía un sol. Siguió la dirección del Sol y llegó a una feria que estaba en un jardín y allí se encontró a dos caballitos, a los que preguntó.
- ¿ Habéis visto por la feria a mis amigos?. Ninguno de los dos caballitos les habían visto, por eso Socio se puso muy triste. Pero decidió salir de la feria y seguir buscando. Por el camino se encontró una mariposa con forma de corazón que le dijo que tampoco les había visto. La mariposa le acompañó hasta la playa donde había un castillo con forma de cara. Excavó en la arena , pero tampoco los encontró. Entonces Socio decidió subir al cielo, hasta el espacio donde se encontró con un niño que era marciano que le dijo que tampoco estaban allí sus amigos. En la Tierra, Socio llegó hasta un árbol que se estaba quemando, excavó para ver si estaban allí, pero... tampoco estaban. Salió corriendo y entonces vio un baúl donde había un niño. El baúl estaba cerrado y Socio se puso muy contento porque creyó que allí si que estarían sus amigos, pero resultó que tampoco estaban.
Siguió caminando y llegó a un lugar con mucha nieve donde había una casa nevada. Otra vez Socio creyó que dentro estarían sus amigos, pero no fue así.  Salió corriendo y se encontró por el camino con un ratón, un muñeco de nieve y con un motorista que casi le pilla y sin darse cuenta llegó hasta la China. Allí se encontró con un muñeco que no tenía ni ojos, ni nariz, ni orejas, ni boca, ni manos y que era muy raro que tampoco había visto a sus amigos.
Cansado de tanto viaje y aventuras, Socio se fue a su casa a descansar en su cama que era un baúl. Y aunque no les encontró se lo pasó pipa buscándoles.
Y colorín colorado esta historia se ha acabado.



4 comentarios:

  1. Muchas gracias a Raquel, la tutora por invitarme a su aula y por supuesto a todos sus alumnos y alumnas por inventar historias tan bonitas con sólo tres y cuatro años. Espero que inventen muchas más con su seño y nos las cuenten.
    Un beso

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  2. Agrego mis gracias a las de Eva y decir que los niños me han dejado impresionado siendo capaces de seguir una historia siendo con pequeños.
    besos

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Impresionante. Me alegra mucho leer estas historias de nuestros jóvenes escritores. A veces se cumple con creces eso de ¡QUERER ES PODER!
    Gracias.

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