sábado, 5 de abril de 2014

Microrrelatos en el CPEIP Pradera de la Aguilera



El pasado lunes, tuve el honor de compartir mi experiencia con compañeros del colegio Pradera de la Aguilera de Villamuriel en Palencia.

Después de contarles como surgió el trabajo con los micros en el cole y el libro " No me cuentes cuentos, cuéntame microrrelatos ... ", decidimos ponerlo en práctica e inventamos una historia sobre el micro de la Primavera.

David, el director, me envió el resultado. Tuvimos la colaboración de dos grandes, Hugo y Leire, que tímidamente nos dibujaban la historia. Espero que os guste tanto como a mi, estar con compañer@s esa tarde y el resultado.

Mil gracias a tod@s por el cariño, el tiempo. Me sentí como en casa. David, el director, un grande, en mayúsculas.

Os dejo el enlace.


LAS AVENTURAS DE DINO 


(Un cuento inspirado en las geniales ideas de Hugo y Leyre)

Había una vez un dinosaurio de color naranja llamado Dino. Era mucho más grande de lo que nos podamos imaginar pero, a pesar de su tamaño, era un dinosaurio muuuuuuy tímido. Con sus amigos era cariñoso, bromista, juguetón,... Especialmente le gustaba cuando jugaban al ajedrez, o cantaban todos juntos.

Pero si algo le gustaba de verdad a Dino era... ¡¡COMER!! Se podría decir que Dino era el dinosaurio más glotón de la Tierra, sobre todo cuando se trataba de comer dulces, y mejor ni mencionamos su comida favorita... ¡¡Las manzanas de caramelo!! Ummmmm.

Como hemos dicho, Dino era un dinosaurio muy tímido, y cuando estaba con gente que no conocía no solía hablar mucho (y ni se le ocurría cantar, claro). Pero había algo que Dino odiaba, y era que la gente le dijera que era un patoso, y esa frase que tanto odiaba: "tú eres muy grande y lento para hacer esto"... Aquella frase le hacía enfadar un montón, y en esos momentos se podía ver al Dino más gruñón; y creedme cuando os digo que no os gustaría ver a un dinosaurio enorme como él cuando estaba enfadado...

Nuestro amigo Dino vivía en una cueva debajo de un puente. Al lado de ese puente había un camping que estaba repleto de niños en aquella época del año. A Dino le gustaban los niños (y las gominolas que llevaban los niños también...) pero hacia ya muchos años que había decidido no visitar el camping en busca de compañeros de empacho dulzón, porque los niños no parecían alegrarse mucho cuando le veían llegar.

Al otro lado del puente no había casas, ni gente, y Dino disfrutaba por las mañanas dando laaaargos paseos por la orilla del río.

Una mañana, mientras recorría lentamente su paseo matutino, se encontró con una dinosauria (guapísima, de un color verde pistacho que le resultaba divertidísimo a Dino). Cuando él se acercó a saludarle, la dinosauria se tocó la barriga, produjo un ruido muy extraño, y... ¡¡Puso un huevo!!

No sólo Dino se quedó alucinado, sino que ella también. Cuando el dinosaurio se atrevió por fin a preguntarle por el huevo, ella dijo que no tenía ni la menor idea de cómo había ido a parar ese huevo al interior de su cuerpo...

Nuestro tímido protagonista estaba a punto de preguntarle su nombre a la guapa y sorprendente dinosauria cuando ambos escucharon un nuevo ruido (este no tan extraño) que hizo que ambos dirigieran sus miradas al mismo sitio... El huevo se estaba rompiendo, y de él, poco a poco fueron saliendo las manos y la cabecita de un precioso bebé dinosaurio... ¡¡De color "rosa-chicle"!!

Las caras de Dino y su nueva amiga eran dignas de haberles hecho una estatua... Estaban aaaaaalucinando. ¿De dónde había salido ese bebé dinosaurio? ¿Qué podrían hacer ellos dos con él?... La lluvia les sorprendió haciéndose otras mil preguntas como estas. Y lo que empezó como una pequeña tormenta de verano, se convirtió pronto en un chaparrón de gotas gordas y contundentes.

El bebé no estaba preparado para recibir ese "remojón", así que Dino y su recién estrenada compañera de aventuras no lo dudaron ni un segundo, no les hizo falta más que una mirada para saber lo que tenían que hacer: Sus enormes manos (la dinosauria verde de quien aún desconocemos el nombre era de un tamaño similar a Dino) se unieron por encima del bebé dinosaurio y le protegieron de la lluvia mientras los tres iban avanzando en esta "cabaña móvil" hacia la cueva de Dino.

Lo que les ocurrió cuando estaban a punto de llegar a la cueva es aún más alucinante que todo lo que has leído hasta ahora... Pero eso lo contaremos en otra ocasión...

FIN



2 comentarios:

  1. Muy bien, gracias por dibujarnos el cuento.
    Está muy bonito.
    Habéis hecho el cuento muy bien.
    Nos ha gustado mucho el color del bebé.
    Me ha "bustado" mucho el cuento y los "bibujos".

    La clase de infantil del CEIP Virgen de los Escuderos en Santa María del Campo (Burgos) os envía un fuerte abrazo.

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  2. ¡¡¡Hoooola Eva!!! (Y demás microrrelatadores...).

    Nosotros nos lo pasamos genial y nos encantó que nos contagiaras de ese entusiasmo con el que trabajas todos los días.

    Nos quedamos con las ganas de trabajar con microrrelatos y el curso que viene seguro que aparecen por todas nuestras clases.

    El mérito del cuento es 100% de Leire y Hugo, que lo hicieron fenomenal (teniendo en cuenta que estaban rodeados de tantos "grandullones", no se cortaron un pelo).

    Un abrazo XXL y gracias por compartir tus experiencias con nosotros.

    David.

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